Mi mamá siempre me dice que soy muy valiente aunque todavía no comprendo muy bien porqué.
Creo que tiene que ver con todas las cosas que me han pasado desde que nací. Os voy a contar mi historia.

Yo estaba muy bien en la tripita de mi mamá, me cuidaba mucho, me hablaba y me hacía mimos. Estaba cómoda y calentita pero yo quería ver qué había fuera así que decidí salir.
Les di un susto muy grande a todos porque todavía tenía que estar mucho tiempo más ahí dentro y nadie esperaba mi llegada.
Mi mamá estaba en casa cuando se empezó a encontrar mal y mi papá llamó al médico que le aconsejó que la llevara al hospital para que no se deshidratara porque estaba perdiendo mucho líquido así que la llevó corriendo y allí la ingresaron.
Aún no se esperaban que yo naciera porque estaba embarazada de solo seis meses y medio y hasta ese momento todo había ido bien.
Mis papás pasaron esa noche en el hospital y al otro día le hicieron unas pruebas a mi mamá y todo el mundo se sorprendió cuando les dijeron que yo iba a nacer ya.
Estaban muy preocupados porque yo era demasiado pequeña para poder vivir pero el doctor dijo que no había otra opción porque si no hacían una cesárea en ese mismo momento no podrían hacer nada por mí.
Se llevaron a mi mamá al quirófano, la durmieron y en menos de dos horas yo ya había salido de su tripita. Pero el mundo no era como yo lo esperaba.
Era verano y creí que al salir podría ir a pasear y a ver todas las cosas que mi mamá me había contado que había fuera. Pensaba que me llevaría en mi cochecito por el parque y que podría jugar con mi primo Miguel que tiene siete días más que yo.
Pero no fue así, al ser tan curiosa y salir tan pronto fui demasiado pequeña y tuve muchos problemas.
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